Un banquete de hermandad y una visita a los uno del los sitios que vieron nacer el daoísmo.
Al concluir la ceremonia de clausura del Seminario Internacional de Cultura Daoísta, 邱景威方丈 qiū jǐng wēi fāng zhàng y los miembros de la Asociación Mexicana para el Desarrollo del Daoísmo fueron recibidos con los brazos abiertos en la Asociación Daoísta de 随县 suí xiàn. Entre risas y el aroma reconfortante del té, las tazas se alzaron para llenar a los presentes de bendiciones y camaradería. El ambiente, cálido y festivo, transformó el encuentro en algo más que un simple compartir alimentos: fue un verdadero festín de conexión espiritual entre culturas distantes pero unidas por el Dào.

La jornada continuó con una invitación especial por parte del presidente de la Asociación de 随县 suí xiàn 彭曌阿龙 péng zhào ā lóng a visitar el lugar de nacimiento del legendario emperador 炎帝神农 yándì shénnóng. Entre jardines exuberantes, caminos serpenteantes y vastas explanadas, los visitantes mexicanos quedaron maravillados ante la grandeza del sitio. Con reverencia, visitaron el lugar frente a la imponente escultura del emperador, honrando así las raíces de una tradición milenaria. Más adelante, frente al colosal monumento que domina el valle, escucharon relatos históricos que dieron vida a cada piedra y cada sendero. Durante el encuentro, los presidentes 邱景威方丈 qiū jǐng wēi fāng zhàng y 彭曌阿龙péng zhào ā lóng presidieron una ceremonia de repique de campanas, en la que elevaron plegarias por la paz mundial, condiciones climáticas favorables, el bienestar de todos los seres y la prosperidad del Daoísmo.


Este acto simbólico refleja los valores de armonía y equilibrio promovidos por la tradición taoísta, así como el compromiso de los líderes con el desarrollo espiritual y el bienestar global.
Con el corazón lleno de gratitud por las atenciones recibidas, los mexicanos se despidieron de sus anfitriones de 随县 suí xiàn, no sin antes llevar consigo el recuerdo de una experiencia profundamente enriquecedora. Con paso firme, emprendieron el camino hacia Wuhan, sabiendo que este viaje había tejido lazos inquebrantables entre México y la cuna del Daoísmo.


