En las misteriosas y fantásticas leyendas de los 八仙 bā xiān: ocho inmortales del daoísmo, 何仙姑 hé xiān gū brilla como una perla resplandeciente que irradia una luz única y especial. Su origen está envuelto en misterio y su extraordinaria conexión con la inmortalidad la ha convertido, durante varios siglos, en objeto de admiración universal. Como la única mujer entre los 八仙 bā xiān: ocho inmortales, 何仙姑 hé xiān gū representa, dentro del ideal espiritual daoísta, la manifestación del principio cósmico 坤土 kūn tǔ. Aquí, 坤 kūn simboliza el segundo hexagrama plasmado en el 《易经》yì jīng: libro de los cambios, que representa: 阴 yīn puro, la naturaleza de la tierra, la receptividad, la capacidad de contener y nutrir. Por su parte, 土 tǔ se asocia con el movimiento tierra: sus características incluyen la asimilación, la transformación y su vínculo con la dirección del centro. Así, ella trae equilibrio a un grupo compuesto mayoritariamente por hombres, proporcionando la energía receptiva y nutritiva que permite que los procesos se transformen. Ella es el centro que sostiene al grupo. Representa la gran tierra, que engendra todas las cosas y las abarca a todas sin excepción.
Al ser la única figura femenina entre los 八仙 bā xiān: ocho inmortales, encarna una belleza hecha de suavidad y ternura, pero al mismo tiempo posee una fortaleza inquebrantable y perseverante. Su historia, ya sea en su ascenso desde una vida terrenal o en su maravillosa conexión con el destino inmortal, expresa de manera plena el pensamiento daoísta de actuar en armonía con la naturaleza y ayudar a todos los seres.
何仙姑hé xiān gū, también conocida como 何秀姑 hé xiù gū, vivio en 青华 qīng huá, en 洞天 dòng tiān. El daoísmo la venera como 宏慈妙法元君: venerable monarca del método maravilloso de la gran compasión; 大圣青霞仙姥: gran santa, venerable inmortal de 青霞 qīng xiá, entre otros títulos. A menudo se la representa como una hermosa doncella que sostiene una flor de loto. También es capaz de hacer descender 甘霖 gān lín: dulce lluvia (gracia divina, alivio de la sequía espiritual o física), con la que alivia el sufrimiento del pueblo y beneficia a todos por igual.
Por ello, en el pueblo se le llama 荷仙姑 hé xiān gū: dama inmortal del loto.

Se cuenta que, durante la reunión de los inmortales en la dinastía 宋 sòng del norte, 何仙姑 hé xiān gū, por invitación de 铁拐李 tiě guǎi lǐ, ascendió a ocupar su lugar entre los 八仙 bā xiān: ocho inmortales en la montaña 石笋 shí sǔn. Hasta el día de hoy, en el palacio de 八仙 bā xiān: ocho inmortales de 西安 xī’ān, y en el estanque de 王母 wáng mǔ: reina madre en el monte 泰 tài, así como en otros santuarios, aún se le ofrece incienso y la veneran con devoción.
Desde las dinastías 唐 táng y 宋 sòng, los relatos sobre el origen de 何仙姑 hé xiān gū han sido muchos y diversos. En diferentes regiones la consideran una maestra inmortal que protege y bendice a cada comunidad, celebrando con gran solemnidad el aniversario de su nacimiento.
Los relatos sobre 何仙姑 hé xiān gū se han quedado para siempre y se han extendido por toda la tierra de 华夏 huá xià (nombre antiguo del país del centro). Desde 昌化 chāng huà en 浙江 zhè jiāng hasta 桐城 tóng chéng en 安徽 ān huī, desde 武平 wǔ píng en 福建 fú jiàn hasta 永州 yǒng zhōu en 湖南 hú nán, también en 增城 zēng chéng y 广州 guǎng zhōu, por todas partes se cuentan historias de sus hazañas como inmortal.
En la dinastía 明 míng, 吴元泰 wú yuán tài, en su obra 《东游记》 dōng yóu jì: viaje al este, sobre el origen de los 八仙 bā xiān: ocho inmortales, la describió con solo unas breves palabras: «Solo hay una mujer, con una flor de loto entre sus manos, cuya belleza trasciende absolutamente lo mundano». Con esta descripción tan acertada, describió para siempre la gracia incomparable de 何仙姑 hé xiān gū, y desde entonces su imagen ha quedado profundamente grabada en el corazón de la población.
Poco se sabe con certeza sobre los orígenes de 何仙姑 hé xiān gū, lo que añade misterio a su ya legendaria conexión con la inmortalidad.
Algunos sostienen que fue una mujer de la dinastía 唐 táng. En el 《太平广记》 tài píng guǎng jì: gran enciclopedia de los relatos amplios del periodo tài píng, compilada a comienzos de la dinastía 宋 sòng, se cita el relato de 何二娘 hé èr niáng de los 《广异记》 guǎng yì jì: registros ampliados de lo extraordinario. Esta mujer era originalmente una campesina tejedora de zapatos, pero a raíz del hecho de recolectar frutos en el monte 罗浮 luó fú, comenzó a ser considerada como una inmortal femenina. Fue como si, de pronto, del suelo mismo de una vida ordinaria brotara una flor resplandeciente de conexión con la inmortalidad, dando inicio así a su extraordinaria existencia.
También hay quienes consideran que vivió en la dinastía 宋 sòng. En los parajes salvajes de 永州 yǒng zhōu (en la provincia de 湖南 hú nán). Siendo ella todavía muy joven, se dice que se encontró a un ser extraordinario que le dio a probar un melocotón inmortal; o bien, que mientras pastoreaba el ganado, recibió de un inmortal dátiles celestiales, iniciando así su camino hacia la inmortalidad.
Poseía la capacidad de adivinar lo auspicioso y lo siniestro, así como de predecir el destino, las calamidades y las bendiciones futuras. Esto atraía a eruditos, funcionarios, académicos y a personas curiosas de todas partes que acudían a ella sin cesar. Así se manifestaba la maravillosa conexión que ella guarda con la misteriosa capacidad de predicción del daoísmo.
De acuerdo con el escrito de《续通考》 : continuación de las investigaciones exhaustivas, se registra que ella era originaria del distrito de 增城 zēng chéng, en la provincia de 广东 guǎng dōng, en la época de la emperatriz 武则天 wǔ zé tiān, de la dinastía 唐 táng. Al nacer, tenía un halo en la cabeza, lo que denotaba un “linaje inmortal”, señal de que desde el principio estaba destinada a convertirse en inmortal. Fue convocada por la corte para presentarse ante la emperatriz, pero abandonó el camino a mitad de su viaje hacia la capital. Su historia revela plenamente misterio y desapego, como si ya hubiera comprendido a fondo las confusiones del mundo terrenal para permanecer fiel a su propio 道 dào interior.
Otras historias la conocen como 何秀姑 hé xiù gū. Al nacer, nubes púrpuras rodeaban su casa. Desde la infancia demostró una inteligencia extraordinaria. A los quince años soñó con un ser divino que le enseñó a consumir 云母 yún mǔ: polvo de mica (un tipo de mineral), lo que le permitió tener un cuerpo que le permitia volar y así transitar con ligereza por las cimas de las montañas, sin hambre ni enfermedad. Era sumamente piadosa con su madre. Más tarde comenzó a practicar 辟谷 bì gǔ: ayuno de cereales. Sus palabras y acciones se volvieron diferentes a las de la gente común. Cuando fue convocada por la corte imperial, en el camino desapareció sin dejar rastro, y finalmente ascendió volando a los cielos el octavo día del octavo mes lunar, durante el reinado del emperador 中宗 zhōng zōng de la dinastía 唐 táng.
Cada uno de sus pasos parece haber sido guiado por el destino y por su conexión con la inmortalidad, encerrando la esencia que el daoísmo tanto venera: actuar en armonía con la naturaleza, sin resistencia y en el momento adecuado, mientras se trasciende lo mundano. Existen incluso versiones que afirman que fue el inmortal 吕洞宾 lǚ dòng bīn quien la transformó y la condujo por el camino hacia la inmortalidad, vinculándola estrechamente con el sistema divino del daoísmo.

En numerosas leyendas populares, 何仙姑 hé xiān gū aparece estrechamente vinculada a los productos característicos de cada lugar. En 增城 zēng chéng, 广州 guǎng zhōu, cuenta la leyenda que los lichis que ella misma plantó en su tierra natal dieron frutos carnosos, dulces y jugosos, llamados 挂绿 guà lǜ, que se han convertido en un producto local de renombre. Cada año, cuando llega la temporada de maduración de los lichis, la gente, al saborear estos dulces frutos, recuerda el rastro de la inmortal 何仙姑 hé xiān gū. Aquellos árboles cargados de frutos rojos parecen un hermoso regalo que ella dejó al mundo humano, portando los deseos de una vida mejor.
En otras regiones, se narra también que 何仙姑 hé xiān gū protegía los cultivos de la tierra con sus habilidades inmortales, librando las cosechas de las catástrofes y asegurando la abundancia año tras año. El pueblo, agradecido por su gracia y bendición, solía ofrecerle ofrendas en medio de sus tierras de cultivo, esperando seguir recibiendo su protección, con vientos favorables y lluvias a tiempo, y la prosperidad de los cinco cereales.

Su ternura y bondad, semejantes a la tierra que nutre a todos los seres, añaden a las leyendas de 八仙 bā xiān: ocho inmortales un toque de calidez y dulzura. Su fortaleza, desapego y trascendencia revelan una serenidad firme ante los conflictos del mundo terrenal y los designios del destino, como la tierra que, tras soportar vientos y tormentas, permanece imperturbable y serena.
Las leyendas de 何仙姑 hé xiān gū no son meros relatos extraordinarios que circulan de boca en boca entre el pueblo, sino una vívida encarnación del pensamiento daoísta. Con su singular figura femenina, ocupa un lugar insustituible en el mundo mítico del daoísmo, inspirando a las personas a explorar y comprender el reino espiritual del daoísmo que busca la armonía con la naturaleza, la trascendencia de lo mundano y la capacidad de abarcarlo todo. Incluso en medio del bullicio de la sociedad moderna, podemos seguir extrayendo de sus relatos serenidad y fortaleza, y apreciar la profunda esencia de la cultura daoísta.


