El verdadero ser 孙 sūn, de nombre 思邈 sī miǎo, nombre de cortesía 元晖 yuán huī, era originario de 京兆 jīng zhào 华原 huá yuán, actual condado de 耀 yào en 陕西 shǎn xī. Fue un famoso 道士 monje daoísta, y también un destacado 医药学家 médico farmacéutico de la dinastía 唐táng.
En el daoísmo, 孙思邈 sūn sī miǎo es venerado bajo múltiples títulos:
- 采访三界药王天医大圣: gran santo médico celestial de los tres reinos; gobierna el departamento de investigación de la medicina celestial en los nueve cielos, rey de la medicina.
- 药王孙大真人: rey de la medicina gran verdadero ser孙sūn.
- 开元普度天尊: ilustre celestial que salva a todos los seres en la era开元 kāi yuán (713-741).
- 济世高隍天尊: ilustre celestial grande y sublime que auxilia al mundo.
- 感应普救天尊 : ilustre celestial que salva a todos los seres, que responde a las súplicas y salva a todos los seres.
Reside en 天医采访院药王妙济宫: palacio maravilloso de la compasión salvadora de药王 yào wáng en el departamento de investigación de la medicina celestial; y en 九天保莲宫 palacio de la custodia del loto, de los nueve cielos.
Es conocido y honrado por generaciones posteriores como 药王 yào wáng: rey de la medicina, y también llamado 妙应真人: verdadero ser de las respuestas maravillosas.
Debido a su profundo conocimiento de los principios médicos y a su elevada habilidad en el arte sagrado de sanar, recibió nombramientos oficiales por decreto de la corte imperial. 孙真人 sūn zhēn rén: ser verdadero sūn, fue una figura dotada de un aura divina; poseía una elevada ética médica, otorgó gran importancia al 养生 yǎng shēng: cultivo del vivir; alivió el sufrimiento del mundo y preservó la vida de las personas, vivió más de 100 años y fue llamado 神仙 shén xiān: inmortal, por las generaciones posteriores. Su nacimiento se celebra el día 28 de la cuarta luna, y el día que conmemoria su iluminación el día 15 del segundo mes lunar.
De acuerdo al《道藏》 dào zàng: canon daoísta y a la tradición popular, el venerable verdadero 孙思邈 sūn sī miǎo, fue un famoso 道士 dào shì: monje daoísta de la montaña 青城 qīng chéng. Durante largos periodos de su vida residió en la montaña 药王 yào wáng para 修道 xiù dào: cultivar y practicar Dào, escribír libros, recolectar hierbas medicinales y ejercer la medicina, sanando a la población local sin hacer distinciones de rango o riqueza, dejando muchos relatos de historias asombrosas.
Inicialmente se retiró a la montaña 太白 tài bái en la cordillera 秦岭 qín lǐng a 修道 xiù dào: cultivar y practicar Dào. Se dedicó profundamente al estudio de los clásicos daoístas, a la investigación del 道源 dào yuán: origen de Dào y aprendió las artes de refinar 气 qì: energía y cultivar 形 xíng: forma, buscando alcanzar el estado de longevidad e inmortalidad.
Según la tradición se trasladó desde 周至 zhōu zhì, en 陕西 shǎn xī para residir permanentemente en una pequeña montaña situada detrás de la aldea 太平 tài píng, en la montaña 青城 qīng chéng (conocida hoy como la montaña 药王 yào wáng). Allí escribió libros, 修道 xiù dào: cultivar y practicar dào; realizó 炼丹 liàn dān (técnicas daoistas para lograr la inmortalidad), y perfeccionó el arte del 养生 yǎng shēng: cultivo del vivir.
Desde este lugar, que fue su hogar, viajó por diversas regiones ejerciendo la medicina y recolectando hierbas medicinales, convirtiéndose en uno de los 道士 monje daoísta, más reconocidos y venerados de la montaña 青城 qīng chéng. Se dice que permaneció en este mundo más de ciento cuarenta años.
Dentro del daoísmo, existen numerosas creencias en divinidades e inmortales vinculados a la medicina. Entre los más destacados se encuentran: 神农 shén nóng, 岐伯qí bó, 雷公 léi gōng, 扁鹊真人 ser verdadero biǎn què, 张仲景真人 ser verdadero zhāng zhòng jǐng, 华佗祖师: patriarca huà tuó; 皇甫谧真人: ser verdadero huáng fǔ, 淳于意真人: ser verdadero chún yú yì, 王叔和真人: ser verdadero wáng shū hé, 葛洪真人: ser verdadero gě hóng; 陶弘景真人: ser verdadero táo hóng jǐng, 孙思邈真人: ser verdadero sūn sī miǎo; 刘守真真人: ser verdadero liú shǒu zhēn, 韦慈藏真人: ser verdadero wéi cí zàng, 韦善俊真人: ser verdadero wéi shàn jùn, entre otros.
Entre todos ellos, la devoción hacia 孙思邈真人: ser verdadero sūn sī miǎo es bastante común; por ello, muchos monasterios y palacios daoístas llevan por nombre 药王庙 templo del rey de la medicina, o bien disponen de un salón principal donde se le rinde culto.
El ser verdadero 孙思邈 sūn sī miǎo, dedicó toda su vida a 炼气 liàn qì: refinar la energía y 养神 yǎng shén: nutrir su espíritu; investigando a profundidad la medicina y los medicamentos. Se dedicó a practicar 阴德 yīn dé: la virtud que no busca reconocimiento (sin buscar mérito) y siempre albergó en su interior la benevolencia y compasión, considerando constantemente hacer el bien como su prioridad.
Aunque se tratara solo de una mordedura causada por una pequeña serpiente, el ser verdadero 孙思邈 sūn sī miǎo, le aplicaba ungüentos sobre la herida de la persona afectada y luego liberaba al animal que habia causado la morderura. Su virtud llegaba a las criaturas mas pequeñas; la gente común no podía igualar tal compasión.
Un día, mientras caminaba por el campo, vio a un joven pastor que hería a una pequeña serpiente. El niño la golpeaba sin piedad, y la pobre criatura se retorcía de dolor. Conmovido por tanta crueldad, se acercó, apartó al pastor y tomó con cuidado a la pequeña serpiente entre sus manos. Aplicó ungüentos medicinales sobre sus heridas, la curó con paciencia y luego la liberó en la hierba, dejándola ir sin imaginarse lo que vendría después. Lo que el no sabía era que aquella pequeña serpiente no era una criatura común. En realidad, era nada menos que el hijo del rey dragón. Agradecido por haber salvado la vida de su hijo, el rey dragón decidió recompensar al bondadoso médico. Lo invitó al palacio del dragón, y le ofreció tesoros infinitos: oro brillante, jade resplandeciente, joyas y piedras preciosas sin fin. Pero 孙思邈 sūn sī miǎo no codiciaba la riqueza. Miró aquellos tesoros y simplemente negó con la cabeza. —No deseo oro ni jade — dijo con humildad—. Solo pido algo que pueda salvar vidas. ¿Puede usted entregarme recetas médicas secretas? El rey dragón, asombrado por la nobleza de aquel hombre, accedió a su petición. Le entregó treinta y seis recetas secretas del palacio del dragón, conocimientos curativos que habían sido guardados durante mucho tiempo. Con aquellas recetas divinas, escribió más tarde su obra maestra: ⟪千金要方》qiān jīn yào fāng: las mil recetas esenciales de oro. ¡Qué misteriosa y extraordinaria fue aquella recompensa! Un acto de compasión hacia una pequeña serpiente se convirtió en un tesoro que ha salvado innumerables vidas humanas a lo largo de los siglos.
En el capítulo 27 del《道德经》dào dé jīng dice: 常善救物,故无弃物 cháng shàn jiù wù, gù wú qì wù: “quien constantemente alivia el sufrimiento, salva y preserva la vida sin discriminar, nada queda fuera “. Precisamente por eso, el ser verdadero 孙思邈 sūn sī miǎo, está profundamente armonizado con 道 dào. Desde niño fue reconocido como poseedor de facultades divinas. Al crecer, se manifestaron en él numerosos hechos extraordinarios. Fue alabado como digno de compararse con 羡门 xiàn mén y 广成 guǎng chéng (antiguos inmortales daoístas), tal reconocimiento no fue infundado, pues sus obras y milagros hablaban por sí mismos. Vivió a lo largo de las dinastías: 齐 qí 梁 liáng 隋 suí 唐táng y 朝 chá. Vio nacer y caer imperios, presenció guerras y paces, y observó cómo el mundo cambiaba a su alrededor mientras él permanecía, dedicado a una sola misión: sanar. Los años de su vida resultan imposibles de calcular.

Patriarca 孙思邈 sūn sī miǎo, provenía de una familia humilde. Sus padres se dedicaban a la agricultura y a la tejeduría para subsistir.
Su infancia fue frágil y difícil, desde pequeño, las enfermedades consumieron la fortuna familiar. Pasó hambre y frío, su cuerpo era delgado y débil, y enfermaba con frecuencia. Buscar médicos y tratar sus dolencias casi agotó todos los ingresos y las tierras de su hogar.
A los siete años ingresó a la escuela. Debido a su inteligencia extraordinaria, podía recitar más de mil caracteres cada día, ganándose así la alta estima de su maestro.
Entre los diecisiete y dieciocho años, había acumulado un conocimiento considerable. Devoto del daoísmo, gustaba de estudiar y debatir las doctrinas de《老子》lǎo zǐ, y《庄子》zhuāng zǐ, y de las 百家之说 bǎi jiā zhī shuō: cien escuelas del pensamiento.
En una ocasión, el comandante general de 洛州 luò zhōu, 独孤孤 dú gū xìn, pasó por 华原 huá yuán y se encontró casualmente con verdadero ser 孙思邈 sūn sī miǎo y, asombrado, exclamó: “¡este es un 圣童 shèng tóng: niño sagrado!”.
Sin embargo, lamentó profundamente que, a pesar de que sus conocimientos eran elevados, su extrema pobreza familiar impediría que en el futuro no fuera valorado para ocupar cargos importantes.
Durante el reinado del emperador 宣 xuān de la dinastía 周 zhōu posterior (951-960 d.C.), cuando la corte atravesaba numerosos conflictos y la sociedad se hallaba en turbulencia, 孙思邈 sūn sī miǎo se retiró a vivir en reclusión en la montaña 太白 tài bái de la cordillera 秦岭 qín lǐng. En aquella época, el gran general 杨坚 yáng jiān actuaba como regente, e impartió un edicto imperial convocandolo como erudito de la Academia Imperial. Pero el, pretextando enfermedad, no aceptó el nombramiento.
Permaneció en la montaña 太白 tài bái continuando el estudio de los clásicos daoístas e investigando las técnicas de ingestión de alimentos y 生术 yǎng shēng: cultivo del vivir; simultáneamente, consultó extensamente los tratados médicos de diversas escuelas y estudió las fórmulas y prescripciones terapéuticas de los antiguos.
Él creía que 道 dào reside dentro del cuerpo y no fuera de él, y que una persona, siempre que sumergiera su mente en la quietud de su naturaleza innata y cultivara la energía para nutrir la forma física, aunque no tuviera un maestro que le guiara, también podía lograr la cultivación.
Por ello, 孙思邈 sūn sī miǎo rechazó las relaciones mundanas, volcando su corazón por completo en el cultivo de 道 dào y continuó sintetizando la valiosa experiencia de cultivación de los antiguos. Finalmente, habiendo completado sus méritos y realizado道 dào; se convirtió en un sacerdote daoísta que observaba estrictamente los preceptos de 道 dào y había alcanzado la comprensión por sí mismo, sin maestro.
孙思邈 sūn sī miǎo recopilaba y sintetizaba las experiencias de Dào de los inmortales. Él consideraba que los practicantes de 道 dào que ascienden y se convierten en inmortales deben cultivar la virtud y acumular actos bondadosos. A mayor acumulación de bondad, más elevado sería el grado celestial alcanzado.
Él eligió la práctica médica de «aliviar el sufrimiento del mundo y preservar la vida», además los principios de salvar, ayudar a los enfermos y auxiliar a los necesitados, y no tener deseos ni aspiraciones personales,acumulando así ampliamente bondad y virtud.
La medicina no puede prescindir de los medicamentos, para comprender las propiedades de las hierbas medicinales chinas, él se adentró profundamente en los bosques antiguos de las montañas: 太白 tài bái, 终南 zhōng nán y 峨嵋 é méi, buscando a los campesinos recolectores de hierbas, recolectando muestras por donde quiera, clasificándolas metódicamente.
Más tarde, las más de ochocientas variedades de hierbas medicinales descritas en sus libros médicos fueron acumuladas durante este período.
孙思邈 sūn concedía de suma importancia a la experiencia médica popular, mediante continuas visitas y recopilaciones, las registraba de inmediato; recetas simples, recetas comprobadas y recetas célebres de médicos famosos.
Fueron más de seis mil quinientas que él registró; en sus obras 《千金要方》qiān jīn yào fāng: mil recetas esenciales de oro y 《千金翼方》qiān jīn yì fāng: mil recetas complementarias de oro, todas quedaron registradas de manera clara y minuciosa, lo que demuestra la profundidad de su dedicación.

Su fama se extendió tanto en la corte imperial como entre el pueblo. Escribió libros para que las generaciones posteriores pudieran estudiarlos. Su instrucción abarcó 三教 sān jiào: las tres enseñanzas. En su obra 《千金要方》qiān jīn yào fāng: mil recetas esenciales de oro, sin duda se consagra como el rey de la medicina en el ámbito médico. Es, verdaderamente, un guía entre los inmortales de la enseñanza misteriosa.
En el cuarto año de la era 永徽 yǒng huī (653 d.C.), una enfermedad epidémica se propagó por todo el país y, por un tiempo, resultó difícil de controlar. Algunos monjes, sacerdotes daoístas y charlatanes aprovecharon la oportunidad para engañar a los enfermos con «píldoras secretas» y «píldoras divinas», amasando así grandes fortunas de manera ilícita. En el cuarto mes de ese año, la corte imperial ordenó prohibir en todo el país que monjes y sacerdotes daoístas ejercieran como médicos itinerantes para tratar al pueblo. Quienes violaran la ley serían castigados.
Cuando 孙 sūn supo esta noticia, se retiró a la montaña 五台 wǔ tái para vivir en reclusión, al este del condado de 耀yào. Allí, además de cultivar y practicar 气功 qì gōng, se dedicó con esmero a la elaboración de elixires y a la preparación de medicamentos, a fin de estar preparado para tratar al pueblo en el futuro.
Escribió 《丹经》dān jīn: clásico de la alquimia,《摄生真录》shè shēng zhēn lù: registro verdadero de preservar la vida,《福禄论》fú lù lùn: tratado sobre la fortuna y la prosperidad,《五兆算经》wǔ zhào suàn jīng: clásico de la comprensión de las cinco manifestaciones y《明堂经图》míng táng jīng tú: clásico de los mapas y canales del salón luminoso. Además, redactó comentarios de 《老子》lǎo zǐ, y 《庄子》zhuāng zǐ, realizando así una significativa contribución al desarrollo teórico del daoísmo.
En el sexto año del periodo 显庆 xiǎn qìng del emperador 高宗 gāo zōng de la dinastía táng (661 d.C.), cuando 高宗 gāo zōng cedió el poder, 武则天wǔ zé tiān asumió la regencia del gobierno, 孙 sūn abandonó la capital, se retiró para practicar 道 dào en la montaña 嵩 sōng. Hubo un año de gran sequía, 武则天 wǔ zé tiān emitió un edicto seleccionando monjes de gran virtud moral para rogar por lluvia, pero no tuvo efecto.
Ante la falta de opciones, la corte tuvo que convocar al médico 孙 sūn al palacio, establecer un altar en el palacio interior donde él realizó una gran ceremonia para atraer la lluvia. Esa misma noche cayó una gran lluvia. Entonces孙sūn comentó: “He cultivado mi corazón durante cincuenta años sin que el cielo me reconociera”, fueron los dos dragones, 伊 yī, y 洛 luò quienes me advirtieron: “Si no realizas actos que beneficien al país y al pueblo, ¿cómo podrías ascender a la inmortalidad?”. Posteriormente, él redactó y dio a conocer al mundo《備急千金要方》: mil recetas esenciales de oro sobre tratamientos en urgencias médicas, para que fuera difundido entre todas las personas.

En el cuarto año del periodo 咸亨 xián hēng del emperador 高宗 gāo zōng (673 d.C.), cuando este cayó enfermo, emitió un edicto convocando al gran médico 孙 sūn a acudir al palacio.
En el primer año del periodo上元shàng yuán (674 d.C.), 孙sūn, con el propósito de revisar y complementar《千金要方》qiān jīn yào fāng: mil recetas esenciales de oro, alegó padecer una enfermedad y solicitó permiso para regresar a las montañas.
El emperador 高宗 gāo zōng, conmovido por su leal servicio como médico imperial durante dieciséis años, le entregó un caballo de excelente raza y los dominios feudales de la difunta princesa 鄱阳 pó yáng. Posteriormente, 孙sūn retornó a la montaña 五台 wǔ tái, en华原huá yuán.
En el primer año del periodo 开耀 kāi yào (681 d.C.), completó la redacción de los treinta tomos del 《千金翼方》qiān jīn yì fāng: mil recetas complementarias de oro. Ese mismo invierno, 孙思邈 falleció sin enfermedad, en condición de inmortal, a la edad de ciento cuarenta y un años. En su testamento, instruyó a sus discípulos para que le dieran un entierro sencillo, sin depositar objetos funerarios lujosos ni ofrendar sacrificios de animales. Su cuerpo permaneció expuesto más de un mes, manteniendo un semblante como en vida, con el cutis terso e inalterado. Posteriormente, al proceder a vestirlo y colocarlo en el ataúd, descubrieron que ya no se encontraba su cuerpo, solo quedaba su ropa, lo que causó gran asombro entre los presentes, quienes concluyeron unánimemente que había logrado 尸解 shī jiě: liberación del espíritu mediante el abandono del cuerpo físico para ascender como inmortal.
Nota: 尸解 shī jiě: liberación del cadáver es un término técnico daoísta para designar un método de logro de la inmortalidad en el que el adepto abandona su cuerpo físico, que aparenta morir, mientras su verdadera esencia espiritual asciende a los reinos inmortales. La modalidad donde sólo quedan las ropas vacías se conoce específicamente como 衣解 yī jiě: liberación mediante las vestiduras.
Reconocido como el primero en el mundo en identificar la ceguera nocturna como una enfermedad ocular.
Verdadero ser 孙思邈 sūn sī miǎo no sólo buscaba la perfección absoluta en el arte de la medicina, sino que, en su práctica clínica, innovaba constantemente: descubriendo nuevas enfermedades y creando nuevos métodos de tratamiento. El descubrió la forma de identificar y tratar la ceguera nocturna como una enfermedad ocular. Esto constituye un descubrimiento y avance trascendental en la historia de la medicina mundial.

En aquel entonces, entre la gente común de las zonas montañosas, había personas que tenían visión normal de día, pero al llegar la noche no veían nada. Desconcertados por este fenómeno, acudieron con el verdadero ser 孙 sūn para recibir diagnóstico y tratamiento. Tras investigar, descubrió que todos los que padecían esta enfermedad eran familias pobres. Observó que estos campesinos pobres trabajaban arduamente todo el día sin lograr saciarse ni abrigarse adecuadamente, y carecían especialmente de alimentos nutritivos. Recordó que en los libros médicos se dice: “los orificios del hígado son los ojos”, pensando también en que en las zonas montañosas de 五台 wǔ tái había abundancia de aves voladoras, cabras salvajes y jabalíes, hizo que los pacientes con ceguera nocturna comieran los hígados de los animales capturados. Después de comerlos durante un tiempo, la ceguera nocturna de los pacientes se fue mejorando poco a poco.
Paralelamente, varias familias adineradas de la zona solicitaron su consulta. Verdadero ser孙 sūn observó que los pacientes tenían el cuerpo hinchado, dolor muscular y debilidad general, diagnosticó 脚气病 jiǎo qì bìng: síndrome de humedad-viento en los canales inferiores o bloqueo de la energía en los pies (beriberi). Reflexionó: ¿Por qué los pobres padecen ceguera nocturna y los ricos bloqueo de la energía en los pies? Es muy probable que también esté relacionado con la alimentación. Comparó las dietas de pobres y ricos: los ricos consumían principalmente arroz refinado, harina blanca, pescado, camarones, huevos y carne…
Mientras que los pobres consumían principalmente granos integrales y cereales variados. Al analizarlo detenidamente, observó que los granos gruesos (arroz, trigo) tenían numerosos salvados o afrechos, elementos que eran completamente eliminados en el proceso de refinado del arroz blanco y la harina blanca. Consideró entonces: «Es muy probable que la enfermedad de la energía bloqueada en las piernas sea causada por la carencia de estas sustancias presentes en el salvado». Así, procedió a probar el uso de salvado de arroz y salvado de trigo para tratar la enfermedad, y efectivamente el resultado fue notablemente eficaz.
En menos de medio año, varios hogares adinerados de los alrededores vieron cómo su afección se curaba progresivamente. Posteriormente, también descubrió que ciertas hierbas medicinales chinas, como 杏仁 xìng rén: almendras de albaricoque y 吴茱萸wú zhū yú: evodia rutaecarpa entre otras, podían igualmente curar la enfermedad de la energía bloqueada en las piernas.
El inventor de la primera técnica de cateterismo urinario del mundo
Verdadero ser 孙 sūn fue además el inventor pionero de la técnica de cateterismo urinario en el mundo. Según los registros, había un paciente que padecía retención urinaria, no podía orinar. Se dio cuenta de que el semblante del paciente reflejaba su incapacidad para orinar naturalmente, pensó: «tomar medicina oral ya no llegará a tiempo. Si se encuentra una manera de insertar un tubo en la uretra, quizás la orina podría fluir.» Observó entonces que los niños vecinos jugaban soplando a través de tubos de cebollín, los cuales eran puntiagudos, delgados y flexibles. Decidió probar con el tubo de cebollín. Así que seleccionó uno adecuado, lo calentó ligeramente al fuego, cortó la punta, luego con cuidado lo insertó en la uretra del paciente, y después sopló con fuerza. Al poco rato la orina efectivamente fluyó a través del tubo de cebollín. El bajo vientre del paciente se fue deshinchando poco a poco, y la enfermedad quedó curada.
Una aguja salvó dos vidas humanas
Verdadero ser 孙 sūn, con su bolsa de medicinas al hombro, cruzó montañas y senderos para ejercer la medicina en los alrededores de 长安 cháng’ān. Iba caminando tranquilamente cuando, de repente, vio a cuatro personas que llevaban un ataúd hacia el cementerio. Pero algo llamó poderosamente su atención: de las rendijas del ataúd goteaba sangre de un rojo brillante.
Su corazón se conmovió al instante. Sin dudarlo, corrió hacia la pequeña caravana fúnebre y se dirigió a una anciana que lloraba desconsoladamente detrás del ataúd.
—¿Qué ha sucedido? —preguntó con urgencia.
La anciana, entre sollozos, le respondió:
—Mi hija murió por dificultades en el parto. Ya hace más de medio día que partió de este mundo.
Verdadero ser 孙 sūn observó con detenimiento la sangre que aún fluía del ataúd. Algo no cuadraba. Pensó para sus adentros: “si esta mujer hubiera muerto realmente, y habiendo pasado tanto tiempo, ¿cómo es posible que aún gotee sangre roja y brillante?”
Entonces, con firmeza, declaró:
—Ella no está muerta. ¡Abran el ataúd de inmediato! Aún podemos salvarla.
La anciana, entre dudas y una pizca de esperanza, accedió a que levantaran la tapa. Al abrir el féretro, el maestro se adelantó rápidamente. La mujer tenía el rostro amarillento, los labios pálidos, sin rastro de color. Pero 孙 sūn no se dejó engañar por las apariencias. Con suavidad, tomó su muñeca y palpó su pulso. Apenas se sentía… pero aún latía, débil, muy débil, pero latía.
Sin perder un segundo, eligió un punto preciso de acupuntura, insertó una aguja de oro y, acto seguido, sacó una medicina que llevaba siempre consigo. Pidió agua caliente en una casa cercana, preparó el remedio y lo dio a beber a la parturienta.
El resultado fue milagroso. La mujer recuperó plenamente la conciencia. Y, como si la vida se empeñara en celebrar su regreso, dio a luz a un bebé lleno de vida.
Quienes presenciaron aquella escena no podían dar crédito a sus ojos. Verdadero ser 孙 sūn había resucitado a una persona que ya iban a enterrar. Con una sola aguja, había salvado dos vidas: la de la madre y la de su hijo.
La gente, emocionada y asombrada, no pudo contenerse y comenzó a aclamarlo:
—¡Médico divino que devuelve la vida a los muertos!
Y así, la leyenda del inmortal 孙思邈 sūn sī miǎo siguió creciendo, pueblo tras pueblo, montaña tras montaña.
Su reputación, debido a su excelente habilidad médica, se extendió por toda la capital de 长安 cháng’ān. El emperador 文 wén de la dinastía 隋 suí le invitó a asumir el cargo de国子博士 erudito de la academia imperial, que era un puesto encargado de la administración educativa y de enseñar a los hijos de reyes, marqueses, duques y altos funcionarios. Sin embargo, 孙思邈 sūn sī miǎo no ambicionaba altos cargos ni generosas remuneraciones. Declinó la oferta alegando una enfermedad y continuó su vida en retiro y en el anonimato, dedicándose a estudiar la medicina y a aliviar el sufrimiento de las enfermedades del pueblo en las regiones montañosas.
Las personas que vivían mucho tiempo en las zonas montañosas contraían fácilmente bocio, desarrollando un gran tumor en la parte delantera del cuello. 孙思邈 sūn sī miǎo pensó: «la gente suele decir que comer corazón fortalece el corazón, y que comer hígado nutre el hígado. ¿Podría tratarse la enfermedad del cuello grande con la glándula tiroides de la oveja?» Probó tratando a varios pacientes y, efectivamente, todos quedaron curados.

Un día, un paciente con dolor de pierna acudió a consultar. 孙思邈 sūn sī miǎo le aplicó acupuntura siguiendo los puntos indicados en los libros médicos. Insertó varias agujas, pero ninguna logró detener el dolor. Entonces pensó: «¿Acaso, aparte de los trescientos sesenta y cinco puntos descubiertos por los antiguos, no existen más?» Examinó cuidadosa y seriamente, buscando nuevos puntos. Mientras presionaba suavemente con el pulgar, preguntaba al paciente si le dolía el lugar presionado, pero el paciente seguía negando con la cabeza.
Finalmente, fue presionando diferentes zonas de la pierna del paciente. Cuando su dedo encontró el lugar exacto donde el dolor se concentraba (un punto sensible que el propio paciente señaló al instante), este sintió un gran alivio. Allí insertó una aguja, y la pierna del paciente dejó de doler inmediatamente. Este tipo de punto determinado, según el lugar del dolor se llama punto 阿是ā shì, también conocido como punto 天应 tiān yìng: punto de la respuesta del cielo, o 不定穴 bù dìng xué: punto indeterminado. Este fue un gran aporte de 孙思邈 sūn sīmiǎo a la ciencia de la acupuntura y la moxibustión.
李世民 lǐ shì mín en una ocasión le otorgó un título nobiliario
El emperador 文帝 wén dì de la dinastía 隋 suí falleció, y le sucedió el emperador 炀帝yáng dì de la dinastía 隋 suí. El emperador 炀帝 yáng dì se entregaba a la lujuria, el derroche y la corrupción. Empleó dentro del país a dos millones de personas para construir palacios y lanzó hacia el exterior guerras de agresión contra 高丽 gāo lí (Goryeo, antiguo reino coreano). Debido al cruel gobierno del emperador 炀 yáng dì, estallaron revueltas campesinas por todo el territorio, siendo decenas los levantamientos de gran magnitud. El emperador 炀帝yáng dì quedó sitiado en 扬州 yáng zhōu y 李渊 lǐ yuān, duque del estado de 唐 táng y gobernador militar de 太原 tài yuán de la dinastía 隋 suí, aprovechó la oportunidad para levantar tropas y ocupar 长安 cháng’ān.
En el primer año de la era 武德 wǔ dé de la dinastía 唐 táng, 李渊 lǐ yuān se proclamó emperador, estableció la dinastía 唐 táng y fijó la capital en长安 cháng’ān. Pero poco después, un ejército de 刘武周 liú wǔ zhōu, en el norte de 山西 shān xī retomó 太原 tài yuán, y avanzó hacia el sur. El emperador gāo zǔ de la dinastía 唐táng, 李渊 lǐ yuān, ordenó a su hijo 李世民 lǐ shì mín que dirigiera las tropas de regreso hacia el norte, y en la zona sur de 山西 shān xī, recibiera al ejército de 刘武周 liú wǔ zhōu.
Según la inscripción de una estela en el templo de 孙思邈 sūn sī miǎo, ubicado en la calle 南安乐坂 nán ān lè bǎn del condado 洪洞 hóng dòng (provincia de 山西 shān xī), 李世民 lǐ shì mín libró allí una batalla decisiva contra el valiente general 尉迟恭 yù chí gōng, del ejército de 刘武周 liú wǔ zhōu. En el combate, muchos oficiales y soldados resultaron heridos. Se dice que en ese entonces las heridas de 李世民 lǐ shì mín fueron bastante graves, pero tras ser tratadas por el médico 孙思邈 sūn sī miǎo, se recuperó por completo, pudiendo continuar hacia el norte y aniquilar el ejército de 刘武周 liú wǔ zhōu. Para conmemorar los méritos de 孙思邈 sūn sī miǎo, el emperador 太宗 tài zōng de la dinastía 唐 táng una vez le otorgó un título nobiliario, y el emperador 高宗gāo zōng también lo nombró 谏议大夫 jiàn yì dà fū: gran consejero de la amonestación (hecha para señalar un error, advertir un peligro o corregir una mala decisión) pero él no aceptó ninguno y continó ejerciendo la medicina entre el pueblo.
Perseveró incansablemente en la integridad ética propia del médico.
En su práctica médica, 孙思邈 sūn sī miǎo perseveró incansablemente en la integridad ética propia del médico. A quienes estudiaban medicina bajo su guía, les advertía solemnemente:
- Amar profundamente la medicina daoísta. Él consideraba que la medicina daoísta era algo digno de ser atesorado, y quien no esté dispuesto a tratar a los pobres, bajo ninguna circunstancia se le debe enseñar. A quien no ame ni valore la medicina daoísta de ninguna manera se le transmitirían los conocimientos; tal como se enseña en el《索问·金匮真言论》su wèn jīn kuì zhēn yán lùn: tratado sobre las palabras auténticas guardadas en el cofre de oro del clásico de las preguntas sencillas: “si no es la persona adecuada, no se le debe enseñar; si no es sincero de corazón, no se le transmite el conocimiento. Esto se llama obtener道 dào”.
- La habilidad médica debe perfeccionarse sin cesar. Advertía a quienes se dedicaban a la práctica médica: no deben escuchar chismes ni rumores infundados, sino que deben estudiar con diligencia, practicar arduamente y leer extensamente los textos clásicos, perfeccionando incansablemente su habilidad médica. Sostenía: «el estudioso debe explorar exhaustivamente los orígenes de la medicina con precisión, y debe ser diligente e incansable, sin conformarse con rumores oídos casualmente, (es decir, no debe basar su conocimiento en lo escuchado de chismes) y pretender así haber comprendido el arte de la medicina. ¡Profundamente engañado estaría!»
También dijo: «en el mundo hay necios (ignorantes) que, tras leer recetas durante tres años, creen que no hay enfermedad que no puedan curar; pero tras ejercer la medicina durante otros tres años, comprenden que no existe receta alguna que puedan aplicar de igual manera para todos».
- Los médicos deben ver a los enfermos como a familiares. Él decía: «si hay quienes, afligidos, acuden buscando auxilio sufriendo enfermedad o calamidad… trátenlos a todos como si fueran sus parientes más cercanos».
- Los médicos no deben ejercer la medicina por fama ni ganancia. Decía: «todo gran médico que trata enfermedades… sin deseos egoístas ni pretensiones, primero debe generar un corazón de gran compasión y empatía, haciendo el voto de desear salvar universalmente el sufrimiento de todos los seres sensibles».
- No temer a las dificultades y peligros al acudir al rescate. Decía: todo gran médico, al tratar una enfermedad, no debe vacilar mirando adelante y atrás, preocupándose por su propia fortuna o desgracia. No debe evitar lugares peligrosos o escarpados; sea de día o de noche, con frío o con calor, con hambre o sed, con fatiga o cansancio, sino que debe dirigirse con un solo corazón a acudir a ayudar».
- Fortalecer el sentido de responsabilidad, diagnosticando y tratando sin errores. Decía: «el valor de una vida humana es más valioso que mil piezas de oro; una diferencia mínima del grosor de un cabello, en la delgada línea de lo dudoso y lo similar, puede hacer que inmediatamente surja la diferencia entre la muerte o la vida, la desgracia o la bendición».
- Exigir que el médico y la familia del enfermo no hablen de asuntos ajenos al diagnóstico y tratamiento, y que tampoco hablen en exceso, pues afecta al tratamiento y a la salud física y mental del paciente. Decía: «en cuanto al método de ejercer la medicina, no debe haber muchas palabras ni bromas ni risas».
- Tratar a todos los pacientes por igual, sin distinción de posición social alta o baja, pobreza o riqueza, edad avanzada o juventud, belleza o fealdad, sin considerar parientes o amigos, etnia, inteligencia o torpeza; atender a todos con el mismo trato. Decía: «si hay quienes, afligidos por enfermedad o calamidad, vienen a buscar ayuda, no debe preguntárseles por su nobleza o humildad, pobreza o riqueza, edad avanzada o juventud, hermosura o fealdad, enemistad o parentesco, amistad o bondad, civilizados o bárbaros, sabios o necios; trátenlos a todos por igual».
- Los médicos deben abstenerse absolutamente de la arrogancia. No debe, por haber curado una enfermedad de manera casual, envanecerse y volverse arrogante, pues esto es el peligro latente más grave para un médico. Y agregaba: «el médico que, habiendo curado casualmente una sola enfermedad, inmediatamente alza la cabeza y ostenta el rostro mostrando un aire de autocomplacencia, diciendo que no tiene igual en el mundo, padece la enfermedad del médico 膏肓 gāo huāng: una dolencia tan profunda que ya no puede curarse».
- Mantener la unidad entre médicos daoístas. Señalaba que no se debe: «hablar de lo correcto y lo erróneo para difundirlo, ni discutir ni juzgar a otros, alardear de la propia fama y reputación, difamar y menos preciar a los diversos médicos, ni jactarse uno mismo ni presumir de la propia virtud».

Diagnóstico del pulso usando un hilo de seda
Se relata que, en la dinastía 唐 táng, la emperatriz consorte 长孙 zhǎng sūn del emperador 太宗 tài zōng estaba al borde de la muerte. Había dado a luz, pero el parto fue tan difícil que su vida pendía de un hilo. Los médicos imperiales hicieron todo lo posible, probaron cuantas recetas conocían, pero nada funcionaba. El emperador 太宗 tài zōng, desesperado, no hallaba paz ni sentado ni acostado. Su angustia crecía con cada hora que pasaba.
Fue entonces cuando 徐茂公 xú mào gōng, se atrevió a hablar: —Majestad, solo hay una persona en este reino capaz de salvar a la emperatriz: 孙思邈 sūn sī miǎo.
Sin dudar un instante, el emperador envió un emisario a toda prisa. El mensajero cabalgó día y noche, sin descanso, hasta llegar a la remota montaña 太白 tài bái, donde el sabio vivía en reclusión.
Cuando 孙思邈 sūn sī miǎo llegó al palacio, lo condujeron de inmediato a los aposentos interiores. Pero había un grave problema: las estrictas normas feudales prohibían que un hombre común se acercara a la emperatriz. ¿Cómo iba a examinarla si ni siquiera podía verla?
El sabio no se inmutó. Con calma, pidió que le trajeran un cordón de seda rojo. Tomó un extremo con sus dedos y ordenó que el otro extremo pasara detrás de una cortina de bambú y se atara suavemente a la muñeca de la emperatriz. Así, con el hilo como único puente, comenzó a «escuchar» el pulso de la paciente.
Cerró los ojos, concentrado. El hilo vibraba con la tenue energía de la vida. Tras unos momentos de profunda atención, el sabio comprendió el problema: el bebé no estaba en la posición correcta. No era una enfermedad incurable, sino un mal acomodo.
Pidió entonces que acercaran a la emperatriz a la cortina de bambú. Con mano firme y precisa, seleccionó un punto de acupuntura y, sin vacilar, insertó una aguja.
La emperatriz sintió un ligero escalofrío y su cuerpo tembló suavemente.
Y entonces, ocurrió el milagro.
Un llanto vigoroso rompió el silencio del palacio. El bebé había nacido. Madre e hijo estaban a salvo.
La alegría inundó cada rincón de la corte. Los sirvientes lloraban de emoción, los médicos imperiales inclinaban la cabeza con admiración y el emperador 太宗 tài zōng, con los ojos brillantes de gratitud, exclamó:
—¡孙思邈 sūn sī miǎo ha realizado algo verdaderamente prodigioso!
Aquel día, la fama del sabio médico creció aún más. Y la historia del «diagnóstico por el pulso del hilo de seda» se convirtió en una leyenda que recorrió montañas y valles, contada de generación en generación, como prueba de que un corazón compasivo y un saber profundo pueden desafiar cualquier barrera, incluso la de un hilo de seda rojo.
Domar al dragón y someter al tigre, proteger la nación y salvar al pueblo.

Se relata que, un día, se desató una repentina y violenta lluvia torrencial. Mientras caía el agua a cántaros, 孙思邈 sūn sī miǎo salió al exterior de su humilde vivienda. Con serenidad, alzó la mano y recogió un poco de agua que escurría de la cornisa. La observó con detenimiento, la olfateó y, tras un breve silencio, comentó con total seguridad:
—El dragón que ha provocado esta lluvia está enfermo.
Poco después, mientras el sabio se encontraba en su estudio, se presentó un anciano de aspecto distinguido que solicitaba tratamiento médico. 药王 yào wáng: rey de la medicina, lo recibió con amabilidad y, al tomarle el pulso, supo de inmediato la verdad. Aquel no era un hombre común, sino un dragón. Sin inmutarse, le pidió que revelara su forma original para poder diagnosticarle correctamente. El dragón, admirado por la perspicacia del médico, accedió y mostró su imponente figura escamada.
药王 yào wáng: rey de la medicina preparó entonces un gran balde con una pócima especialmente elaborada. Sin embargo, aunque la buena medicina suele ser amarga, el dragón la encontró imposible de tragar. Torció el cuello, cerró el hocico y se negó en rotundo.
—Bebe —ordenó 药王 yào wáng: rey de la medicina con firmeza.
El dragón no obedeció. Entonces, 药王 yào wáng: rey de la medicina lo reprendió con duras palabras. El orgulloso dragón, herido en su dignidad, se enfureció. Con un leve soplido de su enorme boca, generó un viento tan violento que por poco vuelca el balde de la pócima. El agua medicinal se agitó peligrosamente, a punto de derramarse.
药王 yào wáng: rey de la medicina comprendió entonces que aquella criatura poseía un temperamento salvaje e indómito. Si no lo controlaba, podría provocar un gran desastre. Sin perder la calma, y con una rapidez asombrosa, tomó discretamente una aguja de plata, apuntó a un punto de acupuntura junto al cuerno del dragón y se la clavó con precisión.
El dragón soltó un rugido de dolor. Su cuerpo gigantesco tembló, pero de inmediato perdió todas sus fuerzas, como si un hechizo lo hubiera doblegado.
药王 yào wáng: rey de la medicina tomó entonces otra aguja y, moviéndola de un lado a otro frente a los ojos del dragón, le advirtió:
—Bebe la medicina ahora mismo, o recibirás otro pinchazo.
El dragón, vencido y sin fuerzas para resistir, bajó la cabeza. Pero 药王 yào wáng: rey de la medicina, para asegurarse de que cumpliera, montó sobre su cuello, sujetó firmemente sus cuernos y sumergió la cabeza del dragón en el balde, obligándolo a beber toda la pócima.
Una vez que el dragón terminó de beber el remedio, sintió cómo un alivio inmenso recorría todo su ser. El malestar que lo aquejaba había desaparecido. Emocionado y agradecido, se dirigió a 药王 yào wáng: rey de la medicina y, con una reverencia profunda, le expresó repetidas gracias:
—Jamás olvidaré tu bondad, oh, sabio médico.
Y así, la leyenda del dragón enfermo y el intrépido 药王 yào wáng: rey de la medicina se extendió por montañas y valles, recordando a todos que incluso las criaturas más poderosas necesitan, alguna vez, la mano firme y compasiva de un verdadero sanador.
Hubo una vez, cuando 药王 yào wáng: rey de la medicina, descendió de la montaña para realizar consultas médicas gratuitas y distribuir medicinas entre los aldeanos. Al regresar, mientras caminaba tranquilamente por el sendero, algo ocurrió de repente. Desde la maleza al borde del camino, un feroz tigre saltó hacia él.
Aunque 药王 yào wáng: rey de la medicina contemplaba la vida y la muerte con serenidad, la súbita aparición hizo que su corazón se le subiera a la garganta. Sin embargo, el tigre pareció comprender que lo habían malinterpretado. En lugar de atacar, se postró en el suelo a unos tres pies de distancia, con la cabeza gacha.
Extrañado, 药王 yào wáng: rey de la medicina pensó para sus adentros: «¿Acaso también este feroz tigre busca tratamiento para una enfermedad?» Con valentía, le preguntó:
—¿Padeces alguna enfermedad y necesitas que te cure?
Al instante, el tigre inclinó la cabeza y golpeó el suelo tres veces, como si hiciera una reverencia.
孙思邈 sūn sī miǎo reflexionó: «Antes traté al rey dragón, que es un espíritu divino, y hoy viene esta bestia feroz, que pertenece a la clase de los crueles. Aquello que se llama ‘corazón de tigre y lobo’…»
Y dudó. Si lo curaba, ¿acaso estaría ayudando al tirano y favoreciendo su maldad? Así que le dijo:
—A lo largo de mi vida, me niego a tratar a tres tipos de personas: primero, a los canallas; segundo, a los seres malévolos y perversos; y tercero, a quienes dañan y masacran a los inocentes. Tú eres una bestia feroz. Si te curo, ¿acaso no estaré ayudándote a seguir dañando y devorando personas?
Tras pronunciar estas palabras, 孙思邈 sūn sī miǎo continuó su camino. Pero el feroz tigre lo siguió de cerca, mordisqueando suavemente el borde de su ropa con la boca, gimiendo lastimeramente mientras de sus ojos brotaban lágrimas.
孙思邈 sūn sī miǎo, siendo también un cultivador de 道 dào, al presenciar la profunda tristeza y aquellas lágrimas, no pudo soportarlo en su corazón. Inmediatamente detuvo su marcha y declaró:
—Puedo curarte la enfermedad, pero a partir de ahora no deberás herir ni tomar vidas humanas.
Apenas estas palabras fueron pronunciadas, el tigre soltó al instante el borde de su ropa, se postró en el suelo y asintió con la cabeza en señal de consentimiento.
药王 yào wáng: rey de la medicina le curó la enfermedad y luego le advirtió:
—Bebe la medicina ahora mismo, o recibirás otro pinchazo.
El dragón, vencido y sin fuerzas para resistir, bajó la cabeza. Pero 药王 yào wáng: rey de la medicina, para asegurarse de que cumpliera, montó sobre su cuello, sujetó firmemente sus cuernos y sumergió la cabeza del dragón en el balde, obligándolo a beber toda la pócima.
Una vez que el dragón terminó de beber el remedio, sintió cómo un alivio inmenso recorría todo su ser. El malestar que lo aquejaba había desaparecido. Emocionado y agradecido, se dirigió a 药王 yào wáng: rey de la medicina y, con una reverencia profunda, le expresó repetidas gracias:
—Jamás olvidaré tu bondad, oh, sabio médico.
Y así, la leyenda del dragón enfermo y el intrépido 药王 yào wáng: rey de la medicina se extendió por montañas y valles, recordando a todos que incluso las criaturas más poderosas necesitan, alguna vez, la mano firme y compasiva de un verdadero sanador.
Hubo una vez, cuando 药王 yào wáng: rey de la medicina, descendió de la montaña para realizar consultas médicas gratuitas y distribuir medicinas entre los aldeanos. Al regresar, mientras caminaba tranquilamente por el sendero, algo ocurrió de repente. Desde la maleza al borde del camino, un feroz tigre saltó hacia él.
Aunque 药王 yào wáng: rey de la medicina contemplaba la vida y la muerte con serenidad, la súbita aparición hizo que su corazón se le subiera a la garganta. Sin embargo, el tigre pareció comprender que lo habían malinterpretado. En lugar de atacar, se postró en el suelo a unos tres pies de distancia, con la cabeza gacha.
Extrañado, 药王 yào wáng: rey de la medicina pensó para sus adentros: «¿Acaso también este feroz tigre busca tratamiento para una enfermedad?» Con valentía, le preguntó:
—¿Padeces alguna enfermedad y necesitas que te cure?
Al instante, el tigre inclinó la cabeza y golpeó el suelo tres veces, como si hiciera una reverencia.
孙思邈 sūn sī miǎo reflexionó: «Antes traté al rey dragón, que es un espíritu divino, y hoy viene esta bestia feroz, que pertenece a la clase de los crueles. Aquello que se llama ‘corazón de tigre y lobo’…»
Y dudó. Si lo curaba, ¿acaso estaría ayudando al tirano y favoreciendo su maldad? Así que le dijo:
—A lo largo de mi vida, me niego a tratar a tres tipos de personas: primero, a los canallas; segundo, a los seres malévolos y perversos; y tercero, a quienes dañan y masacran a los inocentes. Tú eres una bestia feroz. Si te curo, ¿acaso no estaré ayudándote a seguir dañando y devorando personas?
Tras pronunciar estas palabras, 孙思邈 sūn sī miǎo continuó su camino. Pero el feroz tigre lo siguió de cerca, mordisqueando suavemente el borde de su ropa con la boca, gimiendo lastimeramente mientras de sus ojos brotaban lágrimas.
孙思邈 sūn sī miǎo, siendo también un cultivador de 道 dào, al presenciar la profunda tristeza y aquellas lágrimas, no pudo soportarlo en su corazón. Inmediatamente detuvo su marcha y declaró:
—Puedo curarte la enfermedad, pero a partir de ahora no deberás herir ni tomar vidas humanas.
Apenas estas palabras fueron pronunciadas, el tigre soltó al instante el borde de su ropa, se postró en el suelo y asintió con la cabeza en señal de consentimiento.
药王 yào wáng: rey de la medicina le curó la enfermedad y luego le advirtió:
—Entre los humanos hay muchos que faltan a sus promesas, ¡cuánto más siendo tú una bestia feroz! Por lo tanto, cada día deberás abrir tu boca ante mí para que inspeccione tus dientes.

El tigre asintió, aceptando la condición.
Y este tigre demostró ser realmente leal y afectuoso. Cada día seguía 孙思邈 sūn sī miǎo, protegiéndolo por delante y por detrás. Cuando él entraba en las montañas a recolectar hierbas medicinales, el tigre cargaba su canasto y portaba su azadón. Cuando salía a atender pacientes, le servía de montura y sostenía su caja de medicinas con la boca. Se convirtió, así, en el compañero más leal de 药王 yào wáng: rey de la medicina.
Trascendiendo milenios, la historia de «药王 yào wáng: rey de la medicina sentado sobre el tigre y pinchando al dragón» sigue siendo ampliamente elogiada y cantada por la gente, evocando profunda reflexión. Hasta el día de hoy, al erigir estatuas de 药王 yào wáng: rey de la medicina, siempre se esculpen junto a él un dragón y un tigre, para conmemorar su altísima virtud médica y su excelente arte como sanador.
El tigre que custodia el bosque de albaricoques
La leyenda del «Tigre que custodia el bosque de albaricoques» se remonta a más de mil trescientos años.孙sūn peregrinó por la región de 邱县 qiū xiàn. Al contemplar la belleza del paisaje y las costumbres del pueblo, sencillas y honestas, se sintió tan cautivado que decidió quedarse, residiendo en un templo a las afueras de la ciudad.
Allí se estableció para ejercer la medicina sin deseos ni pretensiones, ofreciendo tratamiento sin distinción de clase, sin cobrar dinero ni aceptar gratificaciones por curar a la gente. Su único deseo era que, una vez recuperados, los pacientes plantaran tres árboles de albaricoque junto al templo. Con el paso de los años, se plantaron cientos de acres de albaricoqueros, formando un frondoso bosque. Cuando los albaricoques maduraban, se intercambiaban por grano para aliviar a los pobres.
En ese lugar, un tigre se postró de rodillas suplicando tratamiento. Patriarca 孙sūn inventó la 虎撑: abrazadera del tigre (un aro metálico que se coloca en la boca para mantenerla abierta) para curar la obstrucción de garganta causada por una horquilla de oro. El tigre, dotado de sensibilidad espiritual, dejó de dañar a personas y ganado y, en agradecimiento, se dedicó a cuidar el bosque de albaricoques y sirvió de montura a药王 yào wáng: rey de la medicina. Cuando se volvió inmortal, el tigre rodeó el templo aullando de dolor durante tres días, tras lo cual desapareció sin dejar rastro.
Traducido de:

