En la tradición daoísta, el principio femenino se manifiesta en diversas deidades, entre ellas, resplandece 西王母 xī wáng mǔ: Reina Madre del Oeste, venerada como la deidad suprema que personifica y gobierna la energía 阴 yīn, que sustenta el cielo y la tierra. Es protectora de los lazos del matrimonio y del don de la vida. Su nombre completo, 上圣白玉龟台九灵太真无极圣母瑶池大圣西王金母无上清灵元君统御群仙大天尊 shàng shèng bái yù guī tái jiǔ líng tài zhēn wú jí shèng mǔ yáo chí dà shèng xīwáng jīn mǔ wú shàng qīng líng yuán jūn tǒng yù qún xiān dà tiān zūn: gran santa madre del oeste del lago de jade celestial, reina madre dorada del oeste, suprema deidad pura y clara que gobierna a todos los inmortales del mundo. Según se revela en el 《集仙录》 jí xiān lù: compendio de los Inmortales, 西王母 xī wáng mǔ es también honrada como la Madre Dorada de la montaña 龟 guī de los Nueve Misterios, la deidad suprema de las Nueve Luces del Vacío, cuya existencia emana directamente de la energía primordial del Oeste.
La metamorfosis divina de 西王母 xī wáng mǔ: reina madre del oeste, encapsula profundamente la perspectiva daoísta sobre el poder femenino: la habilidad de transitar la vida con dulzura y una amorosa protección. Manifestación de este principio es el 赞美 pán táo: banquete de melocotones, este banquete, una auténtica celebración de la existencia, simboliza la perpetuación y la belleza de la vida, constituyendo la expresión divinizada que el daoísmo otorga al cuidado femenino de la vida; un verdadero poema que elogia la existencia misma.

En este proceso de transformación, se percibe profundamente la presencia femenina, desde la influencia sutil hasta el infinito amor maternal, así la cultura daoísta percibe los múltiples y diversos atributos femeninos.
Se formó a partir de la condensación del 先天阴气 xiān tiān yīn qì: energía 阴 yīn primordial, ella ocupa el lugar más elevado entre todas las diosas en el plano celestial y es honrada con los títulos de 为西华之至妙,洞阴之极尊 wèi xī huá zhī zhì miào, dòng yīn zhī jí zūn: lo más maravilloso del palacio 西华 xī huá y lo más supremo de 洞阴 dòng yīn. La Reina Madre del Oeste gobierna la montaña mística 昆仑 kūn lún, morada de los inmortales, y ejerce su autoridad sobre este reino divino. Por ello, se erige como una figura central en el daoísmo, personificando la sabiduría profunda, el poder absoluto y la conexión esencial con lo divino y lo eterno.

En el arte rupestre y los murales de la dinastía 汉 hàn, es frecuente encontrar a la deidad 西王母 xī wáng mǔ representada con una corte de criaturas auspiciosas: un zorro de nueve colas, un conejo de jade blanco, un sapo lunar y un cuervo solar de tres patas. El zorro de nueve colas encarna específicamente la bendición de una descendencia próspera. Posee la virtud de disipar peligros y desastres, otorgando su protección para superar toda clase de calamidades. Un antiguo dicho lo expresa así: “Si 西王母 xī wáng mǔ ora, el desastre no avanza. Quien la contempla, halla serenidad; se libera del temor y del peligro”.
El texto clásico 《庄子·大宗师》 zhuāng zǐ dà zōng shī: 庄子 zhuāng zi gran maestro, lo refiere de este modo: “El 道dào es compasivo y digno de confianza, no actúa y carece de forma. 西王母 xī wáng mǔ: la Reina madre del oeste lo ha comprendido. Mora en la quietud de lo sutil y vasto, existiendo más allá del comienzo y el fin”


